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Capítulo 30

Narrador:

- Ya no quiero comer nada más

- Tienes que comer, últimamente estás comiendo muy poco

- Es que vivo con el estómago hecho un nudo marinero, y todo te lo debo a ti.

- Vic, no seas injusta

- ¿Tú me hablas de justicia? ¡Pero por favor, Franco!

- Mira, hablemos mañana más tranquilos, que verás todo con más claridad y allí…

Tres tímidos golpecitos en la puerta interrumpieron el discurso

- Disculpa, Franco. Vino Carla, le dije que estabas descansando ya, pero insistió y no pude correrla.

- Gracias, Rebeca, ya bajo

- Está en tu habitación, disculpa, no lo pude evitar.

Franco le dirigió una sutil mirada a Victoria deseando que no hubiera escuchado ésto último, pero los ojos de la joven revelaban lo contrario

- Ok, Rebeca, ya voy, no te preocupes. Vete a descans