Buenovel

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ALEXANDER

<< ¿Está bien? >>

Debía de estarlo. Yaroit Arcera era una Daoslediana de pura cepa, tan poderosa como yo nunca lo seré.

Sin embargo los moretones en sus brazos y las vendas en su cabeza le daban una imagen tan débil que casi parecía demasiado frágil para estar allí, sentada en el borde de la terraza mirando al horizonte, los dos en silencio, concentrados en nuestros pensamientos.

Hace dos días, después de traerla en brazos, Jeorg se encargó de aplicarle lo que llamó “líquido curativo” y le vendó las heridas, además de acostarla y darle de comer una sopa de pollo que él mismo preparó, que estuvo deliciosa. Me encargó que la cuidase con esa fría mirada a la que no puedes negarte y se marchó, afirmando que iba a arreglar unos cuantos desastres.

¿Sin embargo que desastre era más impor