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Capítulo 5

Ha pasado un mes, mismo en el que mi novio, madre y señor que solo me hizo, me ponen de los nervios, el diablo es aún un misterio, y el inglés sexy cada día me llama más la atención, quizás suene a locura, pero sus miradas y sonrisas conmigo me recuerdan aquella noche donde más que ver, sentí su dura y enorme erección, hemos tenido varios roces y por mucho que quiera negarlo me está gustando, soy una descara por tener novio y fijarme en otro, pero venga que el que no peca no tiene para pedir perdón. Por otro lado mis nuevas amigas han demostrado ser la bomba, leales y siempre están dispuestas a mis locuras, jamás me dicen no cuando se trata de salvarme de las garras de Martin, el pobre ya no sabe qué hacer y solo me ha estado soportando un mes, hasta de mi madre busca ayuda, es increíble los cojones que se carga el cara dura, yo mi madre lo mando a paseo por ser tan subdesarrollado. Toñito como le dice Martin a su hijo mimado está muerto de deseo por conocerme, eso me dice Martin, lo cual no entiendo porque hasta donde sé él está en la misma universidad que yo y no se digna en buscarme, pero no lo culpo, quizás él tampoco me recuerde a mí. —Venga Scarlett debemos irnos— mi compañera toma su bolso y se lo echa al hombro, bostezando salimos de la habitación para ir al edificio que es nuestra universidad. Al llegar al salón de RR.HH que es la primera materia que tenemos hoy entramos, la primera regla como en la mayoría de escuelas o universidades es estar antes que el profesor. Todos nos miran a Scarlett ya mí con insistencia, al igual que Ashley quien también da esta clase con nosotras, nos sentamos y yo enciendo la laptop, los cuchicheo inician, los miro a todos perdida, cuando el aparato se enciendo miro la pantalla. —No me jodas— gruño al ver una foto de un piojo con mi cara y un mensaje pone “me gusta saltar de hombre en hombre porque soy un piojo que se cree zorra” cabreada cierro la pantalla y ante la atenta mirada de todos voy hasta Allie. Tomándola del pelo la arrastro hasta el pasillo, aquí dentro puedo estropear algo, el bullicio hace que otros se acerquen, pero estoy tan enojada que no me importa ni pienso en nada —¿Me llamas zorra a mí? Maldita sea rubia estúpida, eres tú la maldita zorra que con solo un trago ya te vas a una habitación con alguien distinto todas las noches— Ashley trata de alejarme de la rubia a quien tengo contra la pared, pero no lo permito ella me va a escuchar —para tu puta información soy virgen— le grito a la cara —soy todo lo que tú quieras, pero jamás una zorra, porque al contrario de ti uso la maldita cabeza y no el puto coño para que me presten atención— cuando le voy a dar un puñetazo el profesor de Recursos Humanos me detiene, la idiota se pone a llorar y abraza al profesor . —Señorita Fuentes, esto es inaceptable, ¿Cómo puede usted pensar en agredir a una de sus compañeras? - arreglo mi revoltoso pelo y me echo el flequillo a un lado. —Lo inaceptable aquí es que siendo unas personas se supone madura aun practiquen el bullying, puede ir a dentro y abrir cada laptop y verá lo que ahí pone, y me atrevo a decir que cada persona aquí en la universidad lo tienen en sus laptops o móviles— no puedo bajar la voz, siento las mejillas y las orejas calientes por el enojo —lo que te voy a decir a ti es que si crees que yo me voy a poner mal por tus juegos te equivocas, mi mente no es tan débil como para dejarme llevar por eso— realmente ya sufrí Bullying una vez y no estoy dispuesta a volver a ser el blanco de nadie, ahora soy fuerte y no estoy gorda, ni tampoco soy una zorra como ella quiere dejar ver . El profesor hace lo que le pido y tiene todas las pruebas. —No me miren así— solloza la irritante —yo no he hecho eso… no sé porque ella me culpa a mí, no tengo nada que ver— ruedo los ojos, esta es peor de lo que creí. —Eres la única que te empeñas en decirme piojo y zorra— vuelvo a gritar. —Señorita Fuentes— me reprende el profesor —¿Tiene como probar que ella lo hizo? - le miro incrédula, y también miro a todos los espectadores, estos me miran a mí. —Claramente no, pero sé que es ella. —¿Lo ve profesor? está loca, desde que entró aquí se mete conmigo, no sé lo que le pasa, ella está mal, no debería estar en esta universidad— endzco más el gesto, su hipocresía me enoja. —Eres una maldita— trato de llegar a ella, pero el profesor la protegida. —Las dos tendrán que ir con el director— con la boca abierta miro al profesor quien nos muestra el camino, sin decir nada le sigo. Sentadas ante el director que nos mira a las dos con su cara de cagazón me aburro horrores, esto es una broma mal hecha. No puedo creerlo— resopla el hombre —en mi universidad nunca se había visto esto— mira la foto en su computadora y luego nos mira a las dos —esto es indignante, dos damas en esta situación— toma su teléfono y marca un solo número —Carmela llama al señor Fuentes ya la señora Myers— cuelga la llamada, la irritante se echa a llorar. —¿Es una broma? Por favor no estamos en el instituto, se supone que somos responsables de nuestros actos ¿Por qué llamar a nuestros padres? - sin cambiar su gesto me mira a los ojos. —Ya que deciden comportarse como dos niñas inmaduras llamaré a personas que puedan entender la gravedad de lo que se ha vivido en mi universidad por primera vez en todo el tiempo que llevamos aquí, debo hablar muy bien con usted señorita Fuentes, no voy a permitir que una niña rebelde haga de mi universidad una mala imagen— no digo más, estoy acostumbrada a esto, es tal como en el instituto, me molestaban y me culpaban a mi cundo yo solo me defendía. Cuando llegan nuestros padres el director se desahoga con todas las estupideces que tiene para decir, mi padre como se hace llamar Martin frente al director ya la madre de la irritante me mira con decepción, me rio en su puta cara, lo que me ocasiona más problemas con el director, por no tomar enserio el problema. Con algunas materias perdidas finalmente salimos de la oficina del cagazón, Martin tras disculparse con la madre de la irritante y ella, me miran a mí. —A mí no me miren, no pienso disculparme, si algo haré yo es hacer pagar lo que me has hecho, esa inocencia que muestras ni tu madre quien es tu alcahueta te la cree— cuando le voy a saltar Martin me detiene. —Hija por favor… - me dice bajito, les mira y se disculpa nuevamente, del brazo me lleva por el pasillo hasta que se detiene en un lugar solitario —¿Qué sucede contigo? - pregunta casi enojado. —¿Es seria tu pregunta? ¿Quieres saber lo que está pasando aquí? Pues bien, esa estúpida con la que te has disculpado como un tonto me está jorobando la vida desde que llegué a este lugar, me está recordando todo lo que me pasó en el instituto, me molestaban por mi peso, me hacían sentir menos, me lastimaban solo por ser diferente, esa mujer me está demostrando que a donde vaya siempre me van a fastidiar, pero claro, tú no sabes lo que se siente, porque no fuiste tú quien me vio llorar, no fuiste tú quien tenía que tratar de convencerme que era igual de bonita, no eras tú quien estabas ahí para mí cuando me gritaban gorda y al final me decían que era como era por no tener a mi padre verdadero conmigo— las lágrimas salen de mis ojos. Sin querer llorar ante él me voy de ahí limpiando mis lágrimas, cuando voy pasando por el cuarto del conserje siento que tiran de mí y me meten en él, intento gritar, pero me tapan la boca, al ver quien es me asombro. —Lo lamento, escuché lo que le has dicho a tu padre y creí necesitabas a alguien, ¿Prometes no gritar ni enojarte por mi imprudencia? - me enoja las libertades que él se toma, no debió hacerlo, pero que se preocupe y demuestre interés por mi bienestar puede con los demás. Asiento y él me suelta —quiero que sepas que eres fuerte, no cualquiera que haya sufrido Bullying puede salir de eso y cambiar para que ya no le hagan más daño, y no hablo de cambiar eso por lo que te molestan, hablo de tus pensamientos , de tu fuerza para darte cuenta que no es bueno dejarte lastimar por los demás— acaricia mis mejillas y limpia mis ojos después —eres hermosa y que seas así tan chulita y rebelde me gusta— me sonríe de esa manera en la que siempre me sonríe . —Es un tonto señor gilipollas— susurro —no debías escuchar esa conversación, ahora creerás que soy débil, pero que ni se te ocurra compadecerme, ya no soy la misma cría a quien sintió molestarla y solo lloraba— le miro a los ojos —gracias, gracias por tratar de que me bien y recordarme lo fuerte que soy— sonrío —ahora estamos en el cuarto de limpieza pegados y corriendo el riesgo de que lo vean con una de sus alumnas. Randall se encoge de hombros. —Agradece que sea aquí y no en mi habitación— su voz se vuelve ronca, mis latidos van en aumento, nuestras miradas se vuelve intensas y el ambiente va soltando chispas como siempre que estamos cerca, sus tentadores y rosados ​​labios se van acercando a los míos, mi respiración pesada se entrecorta y mi sexo va dando espasmos. Entre abro mi boca al verlo cada segundo más cerca —Debo irme— susurro —mis amigas me esperan— me aparto de él y abro la puerta para salir, me siento retroceder y lo siguiente que siento es su enorme erección en mi espalda baja. —Sé que esto es una locura Melanie, pero desde aquella vez en el aeropuerto donde casi me llevo tus bragas me convencí, me dije a mi mismo que debería verte nuevamente, después cundo te metiste a mi habitación y mi erección quedó hundida en tu vientre quité toda duda y miedo e lo que podría decir, tenías que ser mía y lo harás algún día, ahora todos saben que eres virgen, pero te voy a decir algo, eso solo mecerá a mí— besa mi cuello con una lentitud que me eriza la piel. A cualquiera que le hubiera escuchado decir eso lo hubiera dejado inconsciente, pero con Randall es distinto, con él no pienso en Spencer, y la química que tenemos ambos es única, nos entendemos solo al mirarnos —y no se te ocurra pensar que ahora me atreví a dar el paso porque sé que eres virgen, no es así, eso tú lo sabes, no había tenido la oportunidad y verte vulnerable fue lo perfecto— con el corazón acelerado y las bragas mojadas por su tono, las cosas que dice y por sentir su erección salgo de ahí sin fijarme en nada, si hubiera habido alguien me hubieran visto. Sumida en mis pensamientos salgo al patio donde están mis amigas, eso que me ha dicho Randall me tiene pensando, es jodidamente sexy y mucho mayor que yo, eso solo lo hace más interesante, por algo es el deseo de todas en el campus, y solo yo puedo tenerlo si así lo quiero << ¿Acaso soy a la única que él busca? >> no puedo dejar de dudar. —Al fin has llegado— chilla Ashley —nos tenías preocupada Mel, esa zorra se pasó esta vez— sonrío, olvido lo que sucedió en el cuarto del conserje y sigo con mi desastroso día. —Tranquilas, me han dicho que si pasa nuevamente me sacaran de la universidad, tal parece soy una revolucionaria— me encojo de hombros. —Debes hacer pagar a Allie, esa perra no se puede salir con la suya— gruñe Vanessa —la odio— masculla. —Déjenlo estar, ya está advertida, siempre nos encontramos en las fiestas y es ahí cuando va a conocer lo perra que hay en mí, esta vez me jodió— una caricia en el punto exacto de mi cuello me eriza la piel, al girar el corazón casi se sale de mi pecho, mis pulmones dejan de funcionar, y el planeta se detiene así dejándolo todo en pausa. 

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