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Capítulo 2

Un estropicio y un golpe me despiertan del profundo y placentero sueño que estaba teniendo, abro los ojos alarmada y al ver a mi alrededor noto el desastre, botellines de cervezas, envoltorios de chuches, paquetes de patatas fritas a medio comer entre otras cosas, estoy en el piso y es ahí cuando me doy cuenta que caí del sofá.

—Joder. —Estoy tirada y la escena es similar a la de una serie de criminología, de esas que suelen ver los solteros amargados un sábado por la noche, vaya golpe que me he propinado. 

—¿Que sucede? —pregunta Verónica alarmada, pero claro el susto se le pasa al verme en el piso tirada y sin esperar más se parte de la risa. 

—¡Calla! —grito cabreada— no es bonito despertar de esta manera... me has tirado tú de lo feo que duermes. —La culpo, pero no hace caso, sigue riendo como una posesa. 

—¿Quién, yo…? —No puede seguir la risa no la deja, me levanto del piso y me vuelvo a echar al sofá con mi costado izquierdo adolorido, a duras penas mi irritante amiga recupera su compostura <<¡ya era hora!>> 

—Yo no te he tumbado, que tú seas un peligro y una enorme masa de torpeza no es mi culpa. —Le miro mal, aunque es verdad lo que dice, soy muy torpe, no sé cómo aún estoy completa. 

—Que te den Vero. —Esta suelta la carcajada que tenía retenida, le atravieso con una mirada asesina. 

—Vale, vale ya paro. —Susurra al ver el grado de mi molestia. —Venga sonríe, ¿Recuerdas? Jodidas pero felices. —Sonrío al escuchar aquello, no puedo evitarlo, esas palabras que se convirtieron en mis favoritas tras leerlas en un libro, al entender su significado me encantaron.

—Muero de hambre. —Toco mi barriga, esa que sobresale un poco por los kilitos de más que tiene, no sé por qué es la única parte del cuerpo que engordo, bueno aunque siempre hemos sabido que nuestro estado natural es estar hambrientas casi todo el tiempo así que, no es para menos. 

—Por eso estamos rechonchetas. —Ríe mi amiga, aunque es como dice Tom que tenemos un agujero negro porque no engordamos nunca... ha de ser que no nos ve la tripita que nos sobresale.

—Bueno al que no le guste que no mire y problema resuelto. —Me encojo de hombros, no soy persona que me interese mucho lo que opinen los demás.

—Podemos comer el cheesecake —propongo— estos desayunos nos harán daño un día, casi nunca comemos algo que valga la pena en las mañanas. 

—Lo sé, pero nos gusta, ya lo traigo. —Se ofrece mi amiga levantándose de su puesto, la veo desaparecer por la puerta, me pongo a pensar que no comemos nada sano. Llegué aquí hace 5 años y desde entonces he vivido con ella, en todo ese tiempo si comemos algo sano y que valga la pena como comida, es gracias a la señora Benson , en ocasiones nos hace los almuerzo y nos lo lleva a nuestro trabajo o, comemos en su casa, eso ya es un hábito 

—Neon. —escucho el grito de mi ruidosa amiga, sigue con una pregunta sin bajar el tono, el departamento no es grande y bien podría no gritar así— ¿Deseas pala o rastrillo?— es una referencia a si quiero “cuchara o tenedor”, tiene algo de humor negro. 

—Rastrillo— contesto en un tono más bajo que el de ella, es a la única que le permito que me llame por mi nombre de pila, y solo en la comodidad de nuestro hogar, aunque cuando se enoja me lo dice donde sea y este quien sea, es igual de jodida que yo, la rubita esa de ojazos preciosos. 

—¿Soñando despierta? —Me saca de mis pensamientos como siempre, se sienta a mi lado. 

—No… para nada. —Miento con descaro y mi gesto me delata <<¡Que raro!>>, por mucho que quiera reprimirlo no puedo. 

—Que mal mientes chiquita —me sonríe y yo la imito— venga, a aplacar a la bestia. — Me pasa mi plato con una enorme porción de esa tarta que tanto me gusta. 

—Delicioso. —La voz me sale como un quejido desesperado y así estoy, desesperada por probarla, la receta de la señora Benson es colosalmente magnífica, le da un toque único, algo que los mismos dioses se pelearían por probar, la sensación que produce al comer sus manjares es algo similar a un orgasmo culinario y así lo hago. Corto un poco con mi tenedor y lo llevo a mi boca, solo es tocar mi lengua y una enorme explosión de sabor se extiende por mi paladar, después de saborear tan delicioso pecado miro a mi compañera de reojo. 

—Toca limpieza. —Paso la vista por todo el espacio que nos rodea, no es mucho, nuestro departamento consta de dos habitaciones, una para cada una, la cocineta,  un baño el cual compartimos entre las dos y nuestra pequeña pero acogedora sala, en resumen todo es pequeño. Como era de esperar, ella gruñe, se revuelve incómoda en su asiento, no le gusta limpiar ni porque estemos en un lugar pequeño, no sé qué será de ella cuando nos mudemos a uno más grande, le va a dar el infartus severus cada vez que toque limpieza.

 —De eso nada Verónica De Los Ángeles Mohamed —la reprendo— toca limpieza y punto. —Sigue en su línea, no me interesa, limpiaremos por que sí. Una vez terminada la tarta, encendemos la radio para ponernos manos a la obra, nunca limpiamos sin música, nos ponemos en marcha, vaya que si lo hacemos. Parecemos hormiguitas de un lado para el otro, reímos, cantamos y bailamos  al son de Gloria Gaynor, tomo la mopa como si fuera mi micrófono y me pongo a cantar a todo pulmón. 

“And so you're back From outer space I just walked in to find you here with that sad look upon your face I should have changed that stupid lock, I should have made you leave your key If I'd known for just one second you'd be back to bother me”

Tenemos todo un espectáculo montado y nuestras voces resuenan a tal grado que los vecinos seguro piensan que estamos locas. Nos lleva todo el día limpiar este pequeño espacio o nuestra “zona de confort" como nosotras le llamamos. 

—¡Listo! —Digo feliz por los resultados. Hemos cambiado la ubicación de los muebles, el sofá en forma de "L" lo hemos cambiado a la otra esquina, la mesa de centro ahora está frente al sofá individual, todo queda a juego con la decoración, como no hay recibidor, la entrada da directo a la sala, vista de frente, está la gran ventana que tiene una hermosa jardinera, el sofá ha quedado bajo esta ventana y del extremo izquierdo el sillón individual, frente a la televisión, la radio y algunos libros que tenemos ahí, desde la puerta y hacia el lado izquierdo inicia el pasillo que da hasta la cocina, pero en el camino nos encontramos con cuatro puertas, las dos del lado derecho pertenecen a nuestras recamaras y las del lado izquierdo al baño y al cuarto de lavado, en la cocina, como no hay espacio para comedor tenemos un sencillo, pero muy lindo desayunador con dos sillas.

—¡Vaya es mucha luz! —Le comento a Verónica quien está de acuerdo conmigo. 

—Debemos ir de compras, necesitamos cortinas, las podemos escoger en color violeta ese color te gusta ¿No? 

—Si, si, sería una combinación perfecta, ya que los muebles son negros. —Digo feliz pues el color favorito de Vero es el negro y a mí me encanta el violeta. —¡Hicimos un buen trabajo! —Se enorgullece mi amiga chocando los cinco. 

—Si lo sé. —Recorremos todo el departamento y justo cuando estamos frente al cuarto de baño se echa a correr abriendo la puerta. 

—¡Pido baño primero! —Grita como si me diera opción a discutir, ya está en el. 

—Vale... —Acepto mi derrota. La hora del baño es una pesadilla. —¡No tardes!— grito, pero sé que es en vano, igual tardará. Me dirijo de vuelta a la sala y mi móvil me avisa de un mensaje, me echo en el sofá en donde se encuentra, lo reviso es Tom. 

Hola preciosa ¿Vendrán al lugar de siempre?  Bss 

PD: tienes que venir. —Sonrío y me apresuro a responderle. 

Claro que estaremos ahí, Bss 

PD: No me mandas.  

Una vez enviado el mensaje, enciendo la TV, la cual nuevamente amaneció encendida, la pobre ha de estar harta que suceda eso, porque sus dueñas son unas descuidadas que han tomado por costumbre quedarse fritas en el sofá y no apagarla. 

—Ya salí. —La voz de Vero se escucha alta y clara, me levanto y me dirijo al baño, es mi turno. 30 minutos después estoy en mi habitación envuelta en toallas, una en la cabeza y la otra alrededor de mi cuerpo desnudo, estoy buscando que ponerme, mi closet es pequeño y variado pero aun así, nunca sé que ponerme. Saco de mi pequeña gaveta un sostén negro de encaje a juego con las bragas, en cuanto a vestimenta, me decido por unos vaqueros ceñidos al cuerpo algo desgastados, una camiseta con mangas de mi animé favorito “Dragón Ball” y para terminar, mis converse en blancas a juego con mi camiseta. Una vez lista, prosigo con mi cabello rebelde, una melena de rizos oscuros con puntas doradas, la cual en la mayoría de las veces, es indomable.

 —¿Ya estás lista? —Entra Vero sin tocar la puerta y su pregunta está de más <<¿Si me está viendo por qué pregunta lo obvio?>> Pongo los ojos en blanco no puedo con ella. —No que va aún estoy en cueros— <<¿Sarcasmo dónde?>> Me mira sin quitarme el ojo de encima, no debí haberle respondido así, en ocasiones me paso. 

—¿Qué? —pregunto ya incómoda por su mirada. 

—¿No puedes ponerte un vestido o algo así? —Su mirada va de arriba hacia abajo y viceversa, no soy de andar como ella con esos vestidos cortos y escotados en zapatos de tacones que ¡Madre mía! con mi torpeza beso el piso y dejo mis dientes en él, tampoco es que nunca los use, claro que visto así cuando la ocasión lo requiere, pero me gusta estar más cómoda. 

—¡No! Estoy cómoda así, al que no le guste que no mire o que simplemente deje de existir. —Suelto de sopetón, no me interesa la opinión de los demás. —Tan sencillo como si no les agrada que pasen de mí, como siempre digo. —Mi amiga gruñe. 

—¡Cabezota! —Le miro.

—Pero si achu… —Esa típica expresión tan de nosotras, denota que somos una igual a la otra. —Nunca callas. —Gruñe riendo y es verdad casi nunca me callo la boca. —Venga ¡Vamos ya! Tom ha de estar esperándonos. —Dice apresuradamente. 

—Te sigo. —Voy a mi bolso saco algo de dinero, mi identificación y tomo mi móvil los meto a los bolsillos de mis vaqueros. 

—Deberías llevar bolso. —Me regaña mi amiga a mis espaldas <<pensé que estaba en la sala ¡Que bruja!>> 

—No me gusta, sabes que solo lo utilizo para el trabajo o en ocasiones que sea muy necesario. —Ella se rinde con un resoplido, la saco de mi habitación casi a empujones, apagamos las luces, revisamos que todo esté bien y salimos de casa. Bajamos las escaleras y vamos a por un taxi, no tenemos coches y Tom tampoco tiene el suyo, es difícil todo. Treinta minutos después estamos en el bar “King West”, el mismo donde se me ocurrió la gran idea de gritar eso de “Nena Love”, este lugar nos encanta, lo frecuentamos mucho, el ambiente es de lo más guay. Caminamos hacia la entrada, nos conocen, así que nos dan paso sin problemas, es un bar pero nos divertimos a sobremanera, al traspasar las puertas nos recibe la voz de "Justin Timberlake" cantando “Can’t stop the feeling”, nos damos una mirada mi amiga y yo, esa mirada cómplice y divertida, sonreímos y sin más, iniciamos a bailar al son de esa música tan fantástica, las personas nos ven y se ríen, se divierten. 

—Uuuuhhh. —Grita mi compañera de baile en un tono muy animado, vaya que si tenemos esa sensación en los huesos como lo canta Justin. Tom nos ve como todos y niega con la cabeza, pero al poco tiempo centra su mirada en Verónica, es de puro amor, no sé cómo ella no lo nota o no quiere notarlo, Tom me confesó su amor por ella en una de las juergas que nos damos y me hizo prometer que no le diría nada a nadie, incluida ella y así ha sido, hoy por hoy es nuestro secreto. Termina la canción y nosotras quedamos con los brazos en alto, nos aplauden y por fin llegamos con nuestro amigo. 

—Hola guapo. —Lo saludo con un beso en la mejilla. 

—Hola bodoque con patas. —Se ríe Vero. 

—¿Tenías que salir con eso? —Reclama Tom a mi amiga. 

—No vayan a iniciar una batalla campal ¡Por Dios! es muy temprano y no tengo ninguna gota de alcohol en mi sangre como para soportarlos. —Les regaño y me siento a la par que Vero, quedando uno frente al otro.

—¿Que van a beber? —pregunta Tom. 

—Cerveza. —Respondemos al unísono, cosa que nos hace reír. 

—Por supuesto que cerveza... parecen camioneros. —Se mofa Tom. 

—Vaya que si parecemos camioneros, así como tú pareces adinerado. —Le guiño. 

—Ya salió doña sarcasmo con doctorado en ironía. —Se aleja de nosotras. 

—Lo quiero. —Confieso sonriendo mientras veo a nuestro amigo caminar hasta la barra, Verónica me mira. 

—¡Vaya, pero si sientes! —Se mofa esta. 

—Sabes que por ciertas personas sí— me sincero. Tom vuelve con tres botellines de cervezas las cuales se ven muy fresquitas, nos da las nuestras y toma asiento. —Gracias Tom —añado y Vero por su parte da un trago a su botellín, dejando escapar un suspiro de gloria y le sonríe en agradecimiento, <<pero que ordinarias somos>> Estamos enzarzados en nuestra conversación, cuando suena la voz de mi cantante favorito "Michael Bublè" cantando “Haven’t Met You Yet”, doy un gritito y canto a todo dar, el inglés no se me da mucho, pero las canciones son otro cuento, las canto de lujo.

 “And I know that we can be so amazing And baby, your love is going to change me And now I can see every possibility”

La verdad es que canto terrible pero no sufro de vergüenza, o al menos ahora tengo unas cervecitas de más, así que sigo con mi concierto y la canto completa, al parecer le puse mucho empeño, dejé la piel en esta interpretación porque todos me miran no sé si asustados o divertidos, lo que sí sé es que mis amigos se ríen a mi costa y yo los acompaño, nos sumergimos en una carcajada que ¡Madre mía! 

—¿Mañana irán con Elizabeth? —pregunta Tom refiriéndose a la señora Benson. 

—Deberías tratarla de usted —le regaño aunque ella sea la que se lo ha permitido— y si, si vamos, ¿te invitó a ti también? —pregunto lo obvio, creo que las cervezas están matando más de prisa mis neuronas, pero ya llegados a este punto le doy otro trago a mi bebida. 

—Si —responde Tom con voz de niño consentido— necesito que me consientan.  —Hace pucheros <<¡Pero que tonto!>> me hace reír. 

—Busca novia —suelta Vero. 

—Se tú mi novia. —Le regresa Tom. 

—En tus sueños. —Contraataca Vero. 

—Wepaaaa. —Intervengo yo. —Bajémosle a la intensidad señores —me gano una que otra mira de su parte pero paso de eso— hemos venido a divertirnos, no a intercambiar palabras que se vuelven insulto, ya los conozco. —Los reprendo. Desde que durmieran juntos, meses antes de que Tom me confesara lo que sentía por mi loca amiga, se vienen retando y diciendo cosas uno al otro, cosas que inician como unas simples palabras y al final son duras, frías e hirientes, se dicen lo que sienten, pero lo dicen en forma tan horribles que se lastiman ¡No los entiendo! Después de llamarles la atención mi lado malvado sale a relucir. —Ya basta con esa tensión sexual que sienten ambos. —¡Bingo! ambos me miran enseguida y tan rápido que por poco se desnucan. 

         —No digas gilipolleces. —Me ladra Vero. 

—A mí nadie me tiene dos veces. —Me recuerda Tom, yo río... ¿Y cómo no hacerlo? si sus caras de incomodidad por sentirse pillados no tienen precio. 

—Vale, vale ya los dejo estar, pero que sepan que si no se comportan no respondo por mis actos, ni por las cosas que pueda decir. —Una sonrisa traviesa se dibuja en mis labios, saben que puedo ser tan toca pelotas como ellos. El tiempo pasa olvidando lo sucedido, ahora estamos en bromas disfrutando, peleando y de más, de pronto suena la canción "Heart Attack” de "Demi Lovato", esa canción nos gusta demasiado a Vero y a mí, nos damos una de nuestras miradas de pillinas y gritamos a la vez ¡NUESTRA CANCIÓN!, acto seguido nos ponemos en pie y vamos a un espacio que hay entre las mesas. Por ser un bar no hay pista, ya en el lugar, iniciamos a bailar esa canción que tanto nos gusta, cantamos con un sentimiento único, nos movemos a la par y nuestras caderas se contonean al ritmo del bajo. 

—¡Unas así quiero yo! —Dice un rubio alto y bastante delgado. Para ser honesta, no me da buena espina, no tiene buena pinta el tío este. Vero le mira y conozco esa jodida mirada, basta solo una seña de mi amiga para que el tipo se acerque. 

—¿Pero qué haces? —le pregunto sin dejar de bailar, ella me mira por un segundo, sonríe y vuelve la vista al chico, que por supuesto está a su lado con una mirada muy descarada, este da una señal y la canción cambia, ponen una muy sensual, "The Weeknd" “Earned It”. —Escucho decir al tío, como no pinto nada ahí, voy a mi puesto junto a Tom. Verónica toma una de las sillas libres y la coloca justo en medio del espacio, sin decirle palabra alguna <<¿Estará tan borracha que no sabe lo que hace?>> No creo, me respondo mentalmente yo misma; le señala la silla al chico para que se siente y este obedece, hace un par de años tomamos clases de Pole dance, pero eso fue en un arranque de locura y lo hicimos por diversión, pero esta mujer está como una cabra, va a bailarle a ese tipo que nunca hemos visto y vaya que frecuentamos el lugar y, por juzgar  la manera en que el DJ le hizo caso me deja claro que se conocen. 

—Menuda mierda. —Suelta Tom malhumorado, yo me siento mal por él, su gesto es de desagrado y dolor, su cabreo es casi contagioso, pobre... <<pero que cabrona es mi amiga>> dirijo mi vista al espectáculo, como cada persona presente y ahí está mi insensata amiga moviéndose lenta y sensualmente, pasa sus manos por su cuerpo dibujando sus delgadas curvas, el tío está que babea, tiene la catarata del Niágara en la boca, se la come con la mirada, con esa desagradable mirada, acto seguido toca el muslo de Vero, esta le aparta la mano en señal de advertencia, pero sin dejar de bailar. El chico se comporta, pero su mirada se vuelve más hambrienta, se le ve agitado y ¿cómo no? si le está contoneando el culo en la cara, cuando pienso que no se puede poner más caliente la situación, mi irracional amiga monta al tipo quedando sobre las piernas de él, le acaricia su dorado cabello desaliñado y mueve sus caderas sobre el regazo del más que excitado hombre, así están unos minutos y la escena va subiendo de intensidad cuando ella acerca su rostro al de él. 

—¡Pero qué coño! —Susurro, sabía que mi amiga está loca, pero joder ¡Las cervezas han matado la pocas neuronas que tenía! <<¿Cómo es capaz de hacer esto estando con nosotros?>> Está rompiendo las reglas “nada de hombres cuando estamos juntas”. El tipo al ver su receptividad posa sus dos zarpas en su culo y le aprieta, aún con la luz tenue se aprecia todo con detalle, el apretón es tal que le obliga a acercarse aún más a su cuerpo, no sé qué le dice o hace el tío a Vero, pero esta se despega como si quemara y le suelta un guantazo que resuena, aún sobre la sensual canción, esto hace que él se cabree lanzándola algo agresivo al suelo y en unos nanosegundos mi amiga está rodando por el piso como un melón, pero él al parecer no termina y hace ademán de agarrarla, Tom le detiene y le propina un puñetazo en toda la cara. <<¿Pero en qué momento ha llegado el allá?>> Pienso patidifusa en mi lugar. 

—Coño. —Chillo, estoy totalmente asombrada, no me di cuenta cuando se paró de su puesto, todo es muy rápido, no sé de dónde sale otro hombre y le propina un puñetazo a Tom en el abdomen, vuelvo a chillar, las peleas me ponen muy nerviosa, pero al ver a mi pequeña amiga entre esos 3 titanes repartiendo sillazos por doquier, casi me causa gracia, la escena es como poco ridícula, es sacada de una mala película. Mis pies toman vida propia y me llevan al follón, me espabilo debo actuar. El chico que aún no sé de dónde salió, tiene a Vero tomada por el brazo y su mirada es de un loco

—Suelta a mi amiga. —le grito al tío regordete, mi mirada va hacia Tom y este está enfrascado con el rubio <<¡Madre mía! ¿Qué hago?>> Pienso sin saber qué hacer, al chocar con una mesa veo una cubeta con hielo y no me lo pienso, la tomo y se la echo al agresivo tipo encima 

—¡QUE LA SUELTES! —Grito aún más alto, el tío al verse empapado su mirada de odio es ahora contra mí, está muy cabreado no debí hacer eso, logré que soltara a Vero, pero ahora viene hacia mí, yo retrocedo rodeando la mesa a como puedo, estoy de espalda y no veo a donde voy, choco con una silla y caigo de culo en ella, cuando veo que estira su mano cierro los ojos esperando el trancazo, sin embargo, al no encontrar reacción los abro varios segundos después, el tío está tirado en el piso. —¡Pero qué coño!— <<joder ¿Solo esta palabra me sale de la boca hoy? O estoy muy borracha o todo está pasando tan deprisa que no lo capto>>. Al alzar la mirada está Tom ensangrentado, tiene el labio partido, miro más allá y el rubio está retorciéndose de dolor <<Vaya con Tom>>. Thomas nos toma a cada una por un brazo pasamos por el bolso de Verónica y salimos pitando del lugar. Él no habla está muy cabreado, cuando vamos algo lejos, nos suelta, todo está desierto es muy tarde ya, seguimos caminando por la calle aún en silencio y mi amigo explota haciendo que las dos paremos en seco, pero su furia va contra Verónica y lleva razón. <<¿Pero qué coño paso en ese lugar y por qué ella se comportó de esa manera si no estaba dispuesta a ser manoseada por un desconocido?>> Trato de entender pero no logro nada. 

—¿Pero qué coño te pasa? —Grita Tom a la cara de mi perpleja amiga, no me la creo Tom nunca se había puesto así, él es una persona pacífica y muy tierna y más si es con nosotras, él es un amor de persona.  —¿Por qué te comportas de esa manera tan irracional e imprudente? Pudieron lastimarte a ti y a Neon. —Grita aún más alto, <<ok… estoy de acuerdo con su molestia ¿pero por qué tiene que gritar tan fuerte mi nombre?>> Me incómodo y le miro con reproche, pero cambio mi gesto enseguida y me regaño a mí misma, no es el momento de quejarme por qué me han llamado por mi extraño nombre de pila. Tom no está siendo el mismo.

—Nunca antes conocí a una mujer tan loca como una cabra, tan atraída por el peligro y tan lianta como tú. —La juzga.

—¿Me has dicho todo eso a mí? —pregunta Vero aparentando calma, pero su suave voz y el tono tan lento y pausado que usa dan puñetazos al salir por su boca. 

—¡Si! —Grita Tom sin darle la importancia que se merece al tono que usa Vero, pero su respuesta es tan tajante que corta, esto se está poniendo feo trato de poner paz, pero no me hacen caso, ambos pasan de mí. 

—Para que sepas guapo, no pedí tu puta ayuda. —Replica Verónica gritando esta vez, igualando el tono con el cual Tom le ha estado hablando, cosa que ni él ni yo esperábamos. 

—¿Pero tú de que vas tía? —pregunta mi amigo totalmente incrédulo <<¿qué le pasa a la tonta de mi amiga? ¿Si sabe que la pudieron lastimar si Tom no llega a tiempo?>> 

—Pues de que tú estás jodidamente dolido porque no quiero estar contigo y prefiero a cuánto tío me pase por el frente que aceptarte a ti. —Dispara con todo el veneno que es capaz, Tom no respira, joder literalmente no respira. 

—Verónica... —Susurro aturdida por aquel ataque tan cruel e hiriente de su parte, llevo mi mano a la espalda de mi destrozado amigo, debo consolarlo estoy segura que eso le dolió y mucho.

—Tom yo… —Digo con la voz casi ahogada, pero él me interrumpe haciendo un ademán con la mano para que no continúe e inmediatamente susurra.

—Nos vemos. —Se aparta al decir esas palabras, más por cortesía que por cariño, sin duda alguna tiene el corazón pulverizado, da media vuelta y desaparece lo más rápido que puede de nuestra vista, cuando ya no se ve ni rastro de él, una mirada llena de reproche va hacia mi amiga. 

—Él no se merecía eso. —Mi voz sale en un tono severo que no da opciones a reclamos, protesta o siquiera a defenderse.  —Fuiste una mierda de persona, has jugado y aún peor, has destruido los sentimientos de una persona que no se lo merecía en lo absoluto, sabes que Tom te adora a pesar de todos tus errores y tú, liada con esos tíos con los cuales tenías sexo y te aprovechaste de él y, no me salgas con que no te dabas cuenta en la forma que él te mira por qué no te lo creo, a pesar de todo, él ha estado ahí para ti, no me extrañaría que esta vez él no considere volver a dirigirte la palabra o no te perdone, no te lo mereces ni el aprecio ni el perdón de Thomas. —Le miro y espero que le haya dolido porque se lo he soltado con esa intención, me preocupa que,  en serio, ella no se diera cuenta de lo que Tom siente por ella, aunque tampoco le he dicho claramente, que nuestro amigo está perdidamente enamorado de ella. El punto es que debe recibir una cucharada de su propia medicina, mi voz fue fría y dura así que no me queda la menor duda que cumplí con mi objetivo, es mi mejor amiga y si ella sufre yo igual, la quiero a más no poder pero, cuando algo me molesta o no me parece justo, se lo hago saber y esto que ella ha hecho con Tom no fue de mi agrado y ha lastimado a nuestro amigo.

—Vamos a casa es tarde. —No cambio mi tono, miro la hora, son las 3 de la madrugada, iniciamos a caminar en busca de un taxi, el cual encontramos enseguida. El regreso a casa es silencioso e incómodo, al llegar subimos los pisos aún sin decir palabra, cada una se dirige a su habitación, pero decido ducharme, al salir y ya en mi habitación escucho cuando Vero toma mi lugar, no nos damos las buenas noches, decido acostarme y esperar a ver qué pasa cuando despertemos.

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